¿Cuándo ir a terapia?

por | Mar 18, 2026 | Psicología | 0 Comentarios

¿Cuándo ir a terapia?

Muchas veces pensamos que la terapia psicológica sólo es necesaria si hay un problema grave, concreto y que genera mucho malestar. Aunque es verdad que si se llega a esta situación es de vital importancia pedir ayuda, este no es el único escenario en el que podemos plantearnos la idea de acudir a un/a profesional de la salud mental. 

Un proceso terapéutico es un espacio seguro donde sanar heridas, pero también es una oportunidad para mejorar el bienestar emocional, fomentar el autoconocimiento o trabajar en el crecimiento personal. 

Pero, ¿y si no quiero que se me etiquete?

Podemos creer que acudir a terapia psicológica tiene como fin determinar el diagnóstico del trastorno que describe la situación en la que nos encontramos y, consecuentemente, salir con una etiqueta diagnóstica, como trastorno de ansiedad generalizada o trastorno de depresión mayor. 

Esta creencia puede generar mucho estigma, tanto hacia la intervención psicológica como hacia la persona que acude a terapia. Pero no se trata solo de eso, ni mucho menos. 

Puede haber casos en los que una etiqueta diagnóstica, como un trastorno de la conducta alimentaria, puede ser necesaria para la adecuada evaluación e intervención. Pero, aun así, esto es solo una parte del trabajo de lo/as psicólogo/as, y lo más frecuente es trabajar con los síntomas, sin necesidad de etiquetas limitantes. 

Entonces, ¿cómo puedo saber si necesito terapia? 

Por lo tanto, más allá de las etiquetas diagnósticas, estos son algunos de los escenarios que me encuentro más frecuentemente en terapia: 

  • Dificultad para entender lo que me pasa y/o por qué hago ciertas cosas
  • Estar mal, pero no saber poner palabras a como me siento y por qué sucede
  • Tener muchos pensamientos rumiativos y molestos que no puedo parar
  • Dificultad para desconectar y hacer cosas que antes me gustaban
  • Sentir un vacío y pérdida de interés en las cosas
  • Dificultad para gestionar una o varias relaciones, ya sea pareja, familia, trabajo, amistades, etc.
  • Tener frecuentes sentimientos de soledad e incomprensión 
  • Confusión respecto al futuro
  • Estar descontento/a con la vida y sufrir con comparaciones 
  • Tener un diálogo interno de crítica y exigencia constantes 
  • Presencia de miedos que dificultan la vida cotidiana

Si una o varias de estas afirmaciones resuena contigo, quizá es el momento de que te plantees buscar ayuda psicológica para trabajar en ello. No hace falta tener un diagnóstico ni que la situación sea extremadamente difícil para comenzar a cuidarte.

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