¿Cómo lograr nuestras metas? La importancia de un buen establecimiento de objetivos
En mi práctica profesional, tanto en el mundo del deporte como en la práctica de la Psicología Clínica, me encuentro frecuentemente personas que se plantean una y otra vez las mismas metas: ir más al gimnasio, no usar tanto el móvil, comenzar a leer, etc. Al comienzo del curso académico, del año o de la temporada deportiva, mucha gente se marca propósitos, pero “no se sabe muy bien por qué” parece que nunca se logran.
Para atajar este problema, la Psicología del Deporte anima a operativizar las metas -describir las ambiciones en términos medibles y concretos- y diferenciar entre objetivos intermedios y finales, y objetivos de rendimiento y de resultado. Esta herramienta supone una muy buena solución para situaciones como la anteriormente descrita. Por lo tanto, para explicar mejor la diferencia entre cada uno de estos objetivos, utilizaré la frecuentemente escuchada meta de no usar tanto el móvil.
En primer lugar, para comenzar a operativizar una meta, es importante plantear el objetivo desde una perspectiva “positiva”. Con esto, lo que quiero decir, es que hablemos de cómo SÍ actuar ante dicho objetivo, no de que NO quiero hacer. Me gusta ilustrar esta forma tan frecuente e incoherente de poner normas con la siguiente situación: nos comparo con un niño pequeño que está aprendiendo a moverse por el mundo, el cual decide practicar su nueva habilidad de la escritura en la pared de casa. A este niño, en vez de corregirlo diciendo: “No pintes en la pared”, la cual entendemos que es una orden ambigua ante la cual podría fácilmente cambiar la pared por el sofá, le diré: “Mira, aquí, mejor pinta en este cuaderno”. De esta manera, la orden es más clara, no hay ambigüedad ni frustración. Practicaremos la misma forma de establecer normas con nosotros mismos. Consecuentemente, siguiendo con la meta de no usar tanto el móvil, cambiaremos esta norma por otras como usar el móvil durante 1 hora al día, coger el móvil únicamente en mis ratos libres o usar el móvil sólo cuando estoy solo/a.
Objetivos intermedios y finales
La diferencia entre un objetivo intermedio y uno final está en que uno -el intermedio- se logra antes y es el paso previo para conseguir el siguiente -el final-. Siguiendo con el ejemplo, para lograr el objetivo final de usar el móvil durante 1 hora al día, posiblemente haya que plantear un objetivo intermedio en el que durante un tiempo me plantee usar el móvil durante 2 horas al día. Para definir bien este paso anterior, habrá que tener en cuenta cómo de realistas es el objetivo. Por ejemplo, si la situación actual es que uso el móvil 3 horas al día, puede que el ritmo marcado sea el adecuado. Si, en cambio, actualmente uso el móvil 5 horas al día, tendré que ir más despacio y poner más objetivos intermedios: 4 horas al día, 3 horas al día, 2 horas…
Objetivos de rendimiento
Los objetivos de rendimiento, especialmente fácil de identificar en el ámbito deportivo, son aquellos que hacen referencia a cómo se debe rendir -qué hay que hacer- para lograr una meta concreta. Por ejemplo, en fútbol, para conseguir el objetivo de dar un pase a un/a compañero/a, en el plano del rendimiento habría que plantear objetivos como: golpear el balón de una manera en concreto, posicionar el cuerpo de cierta forma, etc. Estos objetivos de rendimiento, además, pueden ser tanto intermedios como finales.
Volviendo al ejemplo de usar el móvil 1 hora al día, un objetivo de rendimiento intermedio podría ser mirar el móvil 2 veces mientras trabajo mientras que uno final puede ser dejar el móvil en el cajón mientras trabajo.
Objetivos de resultado
Los objetivos de resultado son los que ilustran las consecuencias de las nuevas rutinas o de la mejora del rendimiento. Retomando el ejemplo anterior del fútbol, el resultado de implantar objetivos de rendimiento y mejorar nuestra técnica en los pases podría ser dar más pases exitosos.
Para continuar con el ejemplo de usar el móvil 1 hora al día, un objetivo de resultado intermedio podría ser entrar en Instagram 1 hora al día mientras que uno final puede ser entrar en Instagram 20 minutos al día.
Una vez puesta en práctica esta nueva herramienta, los objetivos claros, simples y divididos en pequeños pasos, nos ayudarán a poner en marcha nuevas rutinas y, finalmente, lograr nuestras largamente deseadas metas. Así que, gracias a la Psicología del Deporte, ya que deportistas y no deportistas podrán beneficiarse del establecimiento de objetivos.

